¡Me gusta! Pero… ¿le funciona?
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Por Eileen Rivera-Esquilín

Probablemente es una de las primeras cosas que puedo pensar cuando encuentro un sofá, una butaca, una mesa o una alfombra que podría funcionar para un proyecto.
¡Me gusta!
Pero cuando estoy seleccionando para un cliente, después de ese “me gusta” siempre viene una pregunta mucho más importante:
¿Le funciona?
Porque una pieza puede ser preciosa, estar en tendencia y verse espectacular en una foto… y aun así no ser la indicada para ese espacio o para quien va a vivirlo.
Un sofá puede ser hermoso, pero demasiado profundo para quien lo va a usar. Una mesa de comedor puede tener las dimensiones perfectas para seis personas, pero dejar muy poco espacio para mover las sillas y circular cómodamente. Una alfombra puede ser exactamente el color que buscábamos y no ser la más adecuada para una casa con niños o mascotas.
Son detalles que muchas veces no se perciben a primera vista. Pero son precisamente esos detalles los que pueden hacer la diferencia entre un espacio que simplemente se ve bien y uno que realmente funciona para ti.
No se trata de escoger entre lo que te gusta y lo que te conviene. Mi trabajo es ayudarte a encontrar aquello que pueda cumplir con ambas cosas.
Antes de escoger, hay que entender
Una de las primeras cosas que hago cuando comienzo a trabajar un espacio es conocer un poco más sobre quién lo va a utilizar.
¿Cuántas personas viven en la casa?
¿Reciben visitas con frecuencia?
¿Hay niños o mascotas?
¿Ven televisión en la sala?
¿Necesitan mucho almacenaje?
¿Prefieren espacios más formales o una casa donde todos puedan sentirse cómodos?
Incluso dos familias con casas prácticamente idénticas pueden necesitar soluciones completamente diferentes.
Por eso, cuando diseño o selecciono mobiliario para un cliente, no estoy pensando solamente en estilos, colores o tendencias. Estoy pensando en algo mucho más importante: cómo esa persona va a vivir ese espacio todos los días.
Medir no es solamente saber si el mueble cabe
Esta es una de las partes del diseño que muchas veces se subestima.
Claro que necesitamos saber cuánto mide una pared y si ese sofá que nos encanta cabe en ella. Pero hay muchas otras medidas que importan.

¿Qué ocurre cuando añadimos las mesas laterales?
¿Cuánto espacio queda para circular?
¿Podemos sacar cómodamente las sillas del comedor?
¿La mesa de centro está suficientemente cerca del sofá para ser útil sin obstaculizar el paso?
¿La alfombra tiene la proporción adecuada para relacionar todas las piezas?
A veces un mueble cabe, pero eso no significa que sea el mueble correcto.
Por eso las medidas de circulación, la escala y la proporción son tan importantes como las dimensiones de la pieza que estamos comprando.
Sí, me siento en los muebles
Cuando estoy buscando mobiliario para un proyecto, probablemente me vas a ver haciendo algo que hago constantemente: sentarme.
Me siento en sofás, butacas y sillas de comedor. Toco textiles. Miro acabados de cerca. Comparo profundidades y alturas.
Porque una fotografía o una ficha técnica pueden decirme mucho, pero no necesariamente me dicen cómo se siente esa pieza.
Un sofá puede verse muy cómodo y tener un asiento demasiado profundo para determinada persona. Una butaca puede tener una altura que haga incómodo levantarse. Una silla de comedor puede ser preciosa durante los primeros 10 minutos y no resultar tan agradable después de una cena larga.
Y cuando estoy seleccionando para un cliente, intento evaluar esas cosas pensando en él, no en mí.
Los materiales también tienen que adaptarse a tu vida
Aquí tampoco existe una respuesta universal.

























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