Interior minimalista = menos es más

Por Eileen Rivera-Esquilín


Si bien en tiempos de pandemia comenzamos a escuchar y repetir que “aprendimos a vivir con lo mínimo” o “me quedo con lo justo y necesario”, cuando se habla de tener en casa un estilo minimalista, se trata de igual modo, de vivir rodeado solo de las piezas básicas y funcionales, nada de áreas cargadas o elementos innecesarios.

Es decir, hablamos de áreas diáfanas, libres de mobiliario que no cumplan una función, piezas sencillas que respiren, buena circulación, colores neutrales-claros, orden y buena entrada de luz natural. En resumen, “menos es más” (‘Less is more’, del arquitecto Mies Van der Rohe).

Si es lo que buscas, está en tu ‘to-do list’ del Nuevo Año, pero no sabes por dónde empezar, házlo despejando las estancias. Piensa bien qué función cumple cada pieza. Si no cumple una función, entonces está de más. Reutiliza, dona o vende aquello que ya no va a tono con lo que buscas.


(Fotos Pixabay + Unsplash)


Este estilo de vida va de la mano con búsqueda de armonía y paz, quiere decir que tu refugio -que es tu casa- debe ser un lugar que invite al descanso y a desconectar. Si llegas a un espacio cargado visualmente hablando, esto es más difícil de lograr.

Claro, cada estancia tiene unas necesidades específicas y en algunas es más fácil aplicarlo que en otras. Así que, puedes ir ajustando de acuerdo al uso y funcionalidad diaria que necesitas. De todas las habitaciones, el dormitorio debe ser la principal, la que te resulte más cómoda y que realmente invite al descanso. Si vas a empezar de cero, sea en esta habitación o cualquier otra de la casa, y si se te hace difícil conseguir ese mobiliario ideal, ligero, que te permita tener recogido lo más posible, siempre existe la opción de mandar a hacer las piezas a la medida con espacios para almacenaje, con los materiales y colores que necesitas de acuerdo con el resto de tu decoración. Las piezas modulares, que te permiten más de un uso, son ideales.

Recuerda que la idea es rodearnos de piezas sencillas, ligeras, de líneas rectas y pocos ornamentos o accesorios. Todo esto ayuda a que el área luzca más amplia y luminosa.


¿Qué colores usar?

Blanco, cremas, grises o algún toque de tonos pasteles. Está bien que agregues algún toque de otro color -como un amarillo o azul, por darte un ejemplo- pero que sea en un detalle o pieza, no necesariamente para pintar una pared. Que sea la pieza que te ayude a crear un contraste, a romper un poco las reglas, sin abandonar el estilo que estamos trabajando.

¿Qué accesorios?

Aquí lo importante es repetirnos “menos es más”… Hay que evitar accesorizar con muchas piezas o colocar 25 objetos sobre una mesa o consola. Recuerda que estamos buscando sensación de amplitud, de quedarnos solo con lo necesario y práctico. Un espejo grande, es un buen accesorio que no debe faltar. Una alfombra puede ser una alternativa para delimitar una misma estancia en dos ambientes. Pero solo una, no uses una alfombra para cada área. De igual manera, no utilices muchas lámparas o de diferentes estilos, solo la general y una de acento. Aprovecha la entrada de luz natural.

¿Y en baño y cocina?

El minimalismo también aplica aquí. En el primero, utiliza también muebles de líneas sencillas, que esté libre de complementos innecesarios y acabados monocromáticos. En cocina, aprovecha para tener solo los equipos necesarios y que sea la vajilla expuesta la que aporte como elemento decorativo.

Entonces, ¿te animas?

Si quieres saber más, te hablo sobre este tema en el Episodio #16 de mi Podcast, Interiorismo 101. Puedes escucharlo en Apple, Spotify y Google:

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